Muy recientemente, Ashoka culminó un nuevo proceso de selección e investigación de casi un año de duración para incorporar a su Comunidad Educativa de Escuelas Changemaker a ocho nuevos centros. Educar para Ser, que mantiene un estrecho vínculo con Ashoka y una buena parte de las Escuelas Changemaker, participó como observadora en el panel final con el que se celebró este reconocimiento.

En las III Jornadas Educar para Ser, en 2016, decidimos que nuestros encuentros debían estar protagonizados por las escuelas, las verdaderas impulsoras de todos los cambios que proponemos a través de vuestras voces y las de nuestros invitados e invitadas. Y decidimos que un reconocido, y en algún caso cercano, ejemplo de ello eran las Escuelas Changemaker que Ashoka había designado poco antes por primera vez en España. Así, O Pelouro, Amara Berri, Padre Piquer, Sadako y la propia Ashoka, se reencontraron de nuevo en nuestro escenario meses después de su nombramiento. Fueron momentos excepcionales que, después, han continuado en Almansa con otras Changemaker como La Biznaga, Verdemar, el Miguel Catalán o el Ramón y Cajal de Alpartir. Todos estos colegios e institutos y otros cientos, si no miles, repartidos por todo el estado, nos permiten asegurar que el camino hacia una nueva educación ya es firme y a él se van sumando cada día más voluntades, como las de quienes nos seguís o participáis en nuestras Jornadas.

Los ocho nuevos centros, todos ellos públicos, han sido elegidos entre 350 nominaciones en un exhaustivo proceso de evaluación y sus modelos de aprendizaje desarrollan la empatía, el trabajo en equipo, la creatividad, el liderazgo compartido o la iniciativa para la mejora del entorno. En palabras de Simón Menéndez, director de estrategia de Educación y Jóvenes en Ashoka y que estuvo con nosotros en aquellas III Jornadas: “Buscamos  escuelas que compartan nuestra visión de que todos podemos cambiar el mundo: Las Escuelas Changemaker, en la teoría y en la práctica, educan alumnos como agentes de cambio, es decir, changemakers. Su foco se centra en el «quién» en lugar del «qué». Ayudan al alumnado a desarrollar una brújula fiable y habilidades para navegar con confianza y siendo competentes en una realidad compleja e incierta, crecientemente volátil. Educan no sólo para sobrevivir en esa realidad sino para transformarla y construir una sociedad más justa y sostenible”.

Solo queda conocerlas y esperar que, muy pronto, puedan dejar su huella en las Jornadas Educar para Ser.


CEIP Miguel de Cervantes (Gijón, Asturias)

El barrio se alía con el colegio y llevan la calidad educativa a toda la comunidad. Un colegio que educa como tribu mejorando su entorno. Premio BeActive por su programa de deporte y galardón al Trabajo Cooperativo en los Premios Aprendizaje-Servicio por ‘Otras Miradas’ para sensibilizar sobre la desigualdad de género.

CEIP Ramiro Soláns (Zaragoza)

Han pasado de un 40% de absentismo a un 5%. Involucran a todo el barrio y la formación llega a las madres de colectivos más desfavorecidos. Un proyecto educativo que a través de metodologías activas ha transformado no sólo el colegio, sino la comunidad.

CEIP Juan Pablo I (Valderrubio, Granada)

Una escuela donde los niños deciden qué aprender y cómo mejorar su pueblo. Fomentan el pensamiento crítico, trabajan en profundidad los Objetivos de Desarrollo Sostenible y han creado un juego para prevenir el Alzheimer. 

CEIP Ciudad del Mar (Torrevieja, Alicante)

Su modelo educativo promueve la educación del ser, no sólo del saber. Educan en valores para que alumnas y alumnos,  a través de la cooperación y el pensamiento crítico, sean agentes de cambio.

CEIPS Santo Domingo (Algete, Madrid)

Una increíble apuesta por la tecnología y lo digital, uno de los 4 centros de España con certificación Apple, estudios de tv y radio. La comunicación y la tecnología son el eje formativo para promover el cambio social.

CRA Valle del Riaza (Milagros, Burgos)

Une aprendizaje con servicio, con proyectos que benefician a la escuela y su región, como una ruta que fomenta el turismo rural. Un colegio que reivindica la educación en el entorno rural y desarrolla en los estudiantes competencias para la ciudadanía activa.

IESO Harévolar (Alovera, Guadalajara)

Un colegio sin colegio (a la espera de instalaciones definitivas) rompe los moldes ante la falta de espacio con un modelo innovador.  Un espacio formativo basado en la creatividad y la empatía para fortalecer lazos de confianza entre los alumnos y la comunidad.

IES Cotes Baixes (Alcoy, Alicante)

Ante elevadas tasas de abandono y fracaso escolar, llevan a cabo en cuatro años una transformación radical que ha sido un éxito. Aplican el aprendizaje colaborativo basado en retos y buscan sinergias entre bachillerato y formación profesional, dando lugar a experiencias formativas inclusivas y transformadoras.

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