Mari Carmen Caldeiro-Pedreira es profesora en la Facultad de Formación del Profesorado en Lugo (Universidad de Santiago de Compostela) y en la UNED. Coordina el Máster en Profesorado (USC-Campus de Lugo) y el Prácticum y TFE del “Curso de Especialización en formación pedagógico-didáctica del profesorado técnico de FP” y es profesora del MOOC “Educar para los nuevos medios” impartido a través de la Plataforma Miríada X. Imparte cursos, conferencias y masterclass sobre alfabetización, competencia mediática y riesgos y usos de Internet. Coordina el Blog de la Revista Comunicar, donde colabora como revisora y miembro del Comité Técnico desde 2013. Es miembro del I+D “YOUTUBERS E INSTAGRAMMERS: LA COMPETENCIA MEDIÁTICA EN LOS PROSUMIDORES EMERGENTES” (RTI2018-093303-B-I00), del grupo GEFIL y de las redes RIES y ALFAMED.

 

El ecosistema mediático actual: una breve aproximación

El uso de la tecnología por parte de la ciudadanía y de los adolescentes en particular ha generado que se utilicen términos como el de «Millenials» (Barton, Koslow y Beauchamp, 2014 y Marín y Simancas, 2019), «nativos digitales» (Prensky, 2001 ; White y Le Cornu, 2011), «generación Y» (Parment, 2011), entre otros. Se trata de acepciones que se utilizan para definir a un conjunto de población nacida a lo largo de las dos últimas décadas del siglo XX y principos del XXI. Jóvenes que viven en la «sociedad multipantalla» (Ortiz, 2008) donde se enfrentan al uso de múltiples pantallas de forma indiscriminada y, en ocasiones, descontrolada.

Este hecho provoca que las «nanis digitales» no cumplan adecuadamente con su función y desemboquen en el cultivo de conductas inadecuadas que desencadenan adicciones que perjudican de forma severa la salud del usuario. La dieta mediática a la que nos enfrentamos requiere del desarrollo de la competencia crítica (Caldeiro y Aguaded, 2015) por parte de los usuarios de la red. Unos usuarios que han de convertirse en «prosumidores» (García-Ruiz, Ramírez y Rodríguez-Rosell, 2014), es decir, sujetos capaces de superar la anomia mediática y la pasividad para convertirse en ciudadanía crítica, autónoma; en definitiva «ciudadanía mediática» (Gozalvez, 2013) capaz de «prodiseñar contenidos» (Hernández-Serrano, Renés-Arellano, Graham y Greenhill, 2017).

En definitiva, la sociedad digital exige el alcance de unos niveles mínimos de competencia digital y mediática que le sirvan a la audiencia para combatir los riesgos a los que se enfrenta en la era de Internet. Cuestiones como el sexting, grooming o el ciberbullying que más pueden atribuirse a factores clínicos o a un inadecuado uso de la tecnología. Una exigencia que si bien no la justifica, si puede atribuirse al hecho de que en España y el mundo existan más dispositivos tecnológicos que personas (DItrendia, 2017). Una cifra que se incrementa de forma notable conforme avanzan los años. Esta fórmula que contribuye a la exponencial proliferación de dispositivos y a su uso indiscriminado por parte de, cada vez, edades más tempranas requiere de una reflexión que conlleve a la toma de conciencia por parte de diferentes agentes sociales y formativos.

Cómo combatir el inadecuado uso de la tecnología e Internet

El contexto descrito pone de manifiesto la necesidad de, por un lado, disponer de profesionales comprometidos y por otro de que los agentes formativos iniciales: escuela y familia se alíen de forma notoria para favorecer el desarrollo y alcance de la autonomía critica y reflexiva por parte de los usuarios, independientemente de su edad.

En este sentido, la legislación aplicable debe estar actualizada y revisada acorde a las nuevas necesidades y los medios han de actuar de forma ética para contribuir al desarrollo de la vida en sociedad. Teniendo presente esta necesidad solo resta hacer mención a diferentes programas internacionales y varios manuales tales como el DigComp (European Comision, 2016) que apuestan por la formación de la ciudadanía en el contexto digital. Iniciativas que tienen presente la infoxicación (Aguaded, 2014) derivada del creciente número de horas que dedicamos a las pantallas y a la tecnología a lo largo del día y que focalizan la atención en  regular de forma clara los posibles efectos derivados de este marcado exceso.

Por tanto, para combatir los riesgos y peligros del uso de Internet que pueden derivar en ciberbullying, groomnig o sexting, entre otros efectos, se propone en primera instancia la regulación europea a la que se ha hecho mención y su aplicación en el contexto español. En este sentido se habla no solo de responsabilidad ciudadana sino también de formación (Caldeiro, 2010) como formas de combatir las mencionadas irregularidades. En esta línea debe estar presente además, la implicación efectiva y real de los medios de comunicación que apuestan por implicarse emitiendo programas como el de «Proyecto Bullying» (De-Casas, Caldeiro y Rodríguez-Romero, 2018) que dan voz a aquellos colectivos vulnerables con el fin de alejarlos de la exclusión y favorecer su integración. En esta línea a través de la visibilización de diferentes problemáticas contribuyen a la concienciación, especialmente de los jóvenes.

Algunas herramientas disponibles en la sociedad hipermedia

En el contexto hipermedia más reciente existen diferentes propuestas que buscan frenar los efectos del inadecuado uso de Internet y combatir lacras como el ciberbullying, en este sentido destaca la iniciativa de Instagram que ha lanzado una nueva funcionalidad para minimizar al acosador, dado que en lugar de eliminar los comentarios morbosos que pueda realizar, permite ocultarlo de modo que lo reduce a la mínima expresión. Esto es, evita que los efectos de sus comentarios proliferen y se magnifiquen.

Por otra parte, la formación no reglada que ofrece, por ejemplo el Intef «Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del profesorado» ofrece videojuegos educativos que conciencian contra el ciberbullying. Asímismo cuenta con cursos MOOC y NOOC que abordan no solo esta temática sino también el groomingo o el sexting.

Por su parte, diferentes asociaciones como la de Pantallas Amigas cuenta con un amplio y nutrido repositorio centrado en el uso seguro y saludable de Internet.

Todos estos referentes sirven de ejemplo no solo para la educación no formal sino también para la formal que debe adecuarse a los cambios que acontecen.

 Conclusiones, reflexión y propuestas

El uso de la tecnología favorece el desarrollo de un aprendizaje diferente, en este sentido el blended learning (Bartolomé-Pina, García-Ruiz y Aguaded, 2018), se erige como clave. Junto a éste otras metodologías, como puede ser la Clase Invertida, apuestan por darle mayor protagonismo al estudiante y rediseñar el papel del docente que ha de convertirse en un guía, un mediador y un facilitador de contenidos.

Actualmente se propone acuñar el término «usación», uso+formación, para referirse a la necesidad de aunar los hechos de usar y formación. Uno y otro resultan básicos para entender la convivencia de la ciudadanía con la tecnología.

 

Para consultar…

-Aguaded, I. (2014). From Infoxication to the Right to Communicate. Comunicar, 42, 07-08. https://doi.org/10.3916/C42-2014-a1

– Barton, C., Koslow, L. & Beauchamp, C., (2014). How millennials are changing the face of marketing forever. BCG Perspectives. Disponible en: https://on.bcg.com/32CXGny

-Bartolomé Pina, A; García-Ruiz, R. & Aguaded, I. (2018). Blended learning: panorama y perspectivas. RIED. Revista Iberoamericana de Educación a Distancia (2018), 21(1), pp. 33-56. DOI: http://dx.doi.org/10.5944/ried.21.1.18842

-Caldeiro-Pedreira, MC. (2010). «Ciberbullying y medios audiovisuales. Responsabilidad ciudadana y formación» en Gazquez Pérez Linares, J y Pérez Fuentes, M C (2010): Actas del II Congreso Internacional de Convivencia Escolar. Ed GEU, Granada. Pp. 131-138.

-Caldeiro, MC. & Aguaded-Gómez, J. (2015). «Estoy aprendiendo, no me molestes» la competencia mediática como forma de expresión crítica de nativos e inmigrantes digitales. Redes.com, 12. Recuperado de http://goo.gl/2ORkf1

-De-Casas Moreno, P.; Caldeiro-Pedreira, MC.; Romero-Rodriguez, LM. (2018). La televisión como espejo de la realidad del «bullying». Percepciones de los adolescentes sobre el programa «Proyecto Bullying». Aula Abierta, 47(2), 193-202. https://doi.org/10.17811/rifie.47.2.2018.193-202

-Ditrendia (2017). Informe Mobile en España y en el mundo 2017. Recuperado de https://bit.ly/2ogkwQ1

-European Commision (2016). DigComp 2.0: The Digital Competence Framework for Citizens Recuperado de https://bit.ly/1U8dwv0

-García-Ruiz, R., Ramírez, A. & Rodríguez, M.M. (2014). Media Literacy Education for a New Prosumer Citizenship. Comunicar, 43, 15-23. https://doi.org/10.3916/C43-2014-01

-Gozálvez, V. (2013). La ciudadanía mediática. Una mirada educativa. Madrid: Dyckinson.

-Hernández-Serrano, M., Renés-Arellano, P., Graham, G. & Greenhill, A. (2017). From Prosumer to Prodesigner: Participatory News Consumption. Comunicar, 50, 77-88. https://doi.org/10.3916/C50-2017-07

-Marín, P; & Simancas, E. (2019): Los universitarios Millenials, uso de redes sociales y relación con las marcas. Ámbitos. Revista Internacional de Comunicación, 46, 92-107.  http://dx.doi.org/10.12795/ambitos

– Ortiz, M. (2008). To teach the look in a multi-screen society. [Educar la mirada en la «sociedad multipantalla»]. Comunicar, 31, 10-13. https://doi.org/10.3916/c31-2008-01-001

– Parment, A. (2011). Generation Y in Consumer and Labour Markets. Nueva York: Routledge

– Prensky, M. (2001). Digital Natives, Digital Immigrants. On the Horizon, 9(5), 1-6.

-Sancho-Gil, J.M. (2019). De la tecnología para aplicar a la tecnología para pensar: implicaciones para la docencia y la investigación. Revista Latinoamericana de Tecnología Educativa, 18(1).9-24. http://dx.medra.org/10.17398/1695-288X.18.1.9

– White, D., & Le Cornu, A. (2011). Visitors and Residents: A new typology for online engagement. First Monday, 16(9). https://doi.org/10.5210/fm.v16i9.3171

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