Paloma Ibáñez es psicóloga por la Universidad Andrés Bello de Santiago de Chile. Especialista en selección y desarrollo laboral, es también investigadora en técnicas de yoga en la educación (R.Y.E.). Actualmente desarrolla el programa de emprendimiento Pasión en Movimiento y el proyecto La asignatura de la felicidad como modelo de aprendizaje en el Premio Enseña sustentable. Éste es su sexto artículo dedicado a los principios que sustentan ese proyecto, que será impartido en el próximo curso en la Universidad del Desarrollo de Chile.

Durante el transcurso de nuestra existencia como seres humanos hemos ido evolucionando y desarrollándonos en las distintas áreas, buscando mejores formas de vivir y mantener un estado de equilibrio que nos permita seguir prosperando como especie.

El obstáculo que hemos encontrado en el camino ha sido olvidarnos de la importancia del desarrollo humano en todas sus dimensiones, limitándonos a enseñar en las escuelas el aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a relacionarnos con otros sin darnos cuenta de la importancia de aprender primero a conocernos. Debemos reconsiderar la importancia del conocimiento más profundo del uno mismo como la base fundamental para el desarrollo de las otras dimensiones. Para ello, quiero invitarlos a un viaje de conocimiento, invitar a la educación a despertar y a generar espacios que faciliten el conocimiento y desarrollo del sí mismo, buscar las herramientas que nos lleven a sacar el mejor potencial de nosotros como humanidad, a volvernos protagonistas de nuestro bienestar y crear espacios en la educación que nos permitan aprender la mejor manera de vivir con nosotros mismos y con nuestro entorno.

“La felicidad va a determinar la calidad de cada instante de nuestra vida”, Matthieu Ricard.

En este viaje de conocimiento iré aludiendo a algunos conceptos. Estén atentos, observen, lean, cuestionen paradigmas y sean eternos exploradores de un aprendizaje que nunca termina, no se conformen, sean curiosos de su propio conocimiento interior y sean agentes de cambio desde su propia revolución. Toda verdadera revolución comienza cuando nos cambiamos a nosotros mismos.

Antes de comenzar les daré la primera señal: “Los pensamientos son la imagen de nuestra posibilidad”, por eso, distintas culturas ancestrales se han abocado al estudio de la mente, percibir a la mente como un instrumento de transformación y lograr con ello una forma más enfocada y efectiva de nuestros pensamientos. Ya que la esencia de la mente es la compulsión del pensamiento, volviéndonos adictos y creando un falso ser (EGO) basado en un condicionamiento personal y cultural que nos lleva a crear constantes juicios y emociones negativas al resistirnos al momento presente e identificarnos con nuestra mente. Para el Ego el momento presente casi no existe, solo es importante el pasado ya que eso me identifica con lo que soy y el futuro da alivio y realización en él. La emoción se convierte en el vehículo, en la fuerza que nos guía y el pensamiento es lo que nos da la dirección y juntos forman nuestros sentimientos, el puente de nuestro mundo interior y exterior, configurando nuestra autoestima (percepción que tengo sobre mí).

Teniendo presente la importancia de nuestros “pensamientos y emociones” en la conformación de nuestro bienestar y nuestra sonrisa interior, los invito a sumergirnos en una disciplina de la física, la mecánica cuántica, ciencia que estudia la materia, la relación entre la materia y la energía, la materia y el espacio y la materia y el tiempo.

La energía está considerada como la acción y el movimiento la transformación de la materia y ambas actúan al unísono (Materia – Energía). Estudios han demostrado que la materia está compuesta por energía, que la materia es vibración (energía en movimiento) y que posee una frecuencia que es la oscilación de esa energía o movimiento y se mide en hertz. Es esta energía en movimiento y su frecuencia lo que permite que la materia exista.

Si disponemos esta información al servicio de nuestro desarrollo personal y comprendo que cada átomo o partícula sub-atómica es energía en movimiento junto con su frecuencia, sigo profundizando y veo que un conjunto de átomos conforman una molécula, que el conjunto de moléculas componen una célula y que el conjunto de células conforman a un ser humano. El ser humano está compuesto por un cuerpo físico, que es el que actúa constantemente con la materia y que posee energía que da movimiento, la cual es la suma de todas las interacciones eléctricas y magnéticas causadas por la actividad neuronal del sistema nervioso.

Y que esta actividad eléctrica y magnética está dada por señales de energía que se conforman por nuestros pensamientos y emociones. Se puede dilucidar que mis creencias, mis percepciones sobre la vida, van a dar origen a pensamientos que van a producir un estado emocional que repercutirá en la frecuencia de cada célula de mi organismo, impactando en mi bienestar y mi salud.

Cada emoción que tengo altera la variabilidad de la frecuencia cardíaca del corazón, las emociones positivas generan un estado de coherencia entre el diálogo bidireccional que mantiene el corazón con el cerebro y las emociones negativas producen un estado de incoherencia, lo que va a determinar que las sustancias químicas que el cerebro libere en el cuerpo a partir de mis pensamientos serán determinados por mis creencias o percepciones. La capacidad que tenga de gestionar adecuadamente mi emoción impactará en el campo electromagnético de mi corazón, el cual tendrá un impacto sobre la materia y sobre mi realidad.

“Para despojarte de tu yo conocido debes ser consciente de tu yo inconsciente, ser consciente es volverte coherente con tu propia esencia”

Entro aquí en otro campo que está abocado a estudiar los factores que alteran la genética, que son determinados por el ambiente celular: la epigenética.

La genética nos dice que somos víctimas de nuestro genes y víctimas de nuestra herencia, la epigenética nos dice que los factores genéticos son determinados por el ambiente celular, en lugar de la herencia, interviniendo en el desarrollo de un organismo. La piel de la célula, al sentir la señal que proviene del ambiente, dirige la señal al núcleo para activar los genes creando la proteína necesaria en respuesta de la señal del ambiente, es por eso que la misma célula madre en distintos cultivos se transforma en función de su medio ambiente o medio de cultivo.

Esa señal transformada en un pensamiento o una emoción a partir de la percepción del individuo con su medio ambiente controlará la biología, si cambias tu percepción cambias tú biología. Si transformas tu mente, transformas tu vida.

El patrón o frecuencia de cada célula dependerá de las creencias de cada individuo, y el patrón de cada célula dependerá de nuestras creencias gobernando nuestro cuerpo físico o la frecuencia del movimiento, la cual conlleva a la acción y transformación.

El instituto de HearthMath, a principios de los años 90, realizó un experimento titulado “Efectos locales y no locales de frecuencias coherentes del corazón en los cambios conformacionales del ADN”. Descubrieron que las emociones programan la doble hélice de nuestro ADN y activan directamente el código genético de nuestros cuerpos. El ADN modificó su forma de acuerdo a los diversos sentimientos cuando sintieron amor, aprecio, gratitud, el ADN respondió relajando y desenrrollando los hilos. La longitud del ADN se alargó al sentir rabia, miedo, frustración o estrés y respondió enrollándose. Se hizo más corto y cerro muchos de los códigos, afectando directamente a su estructura, que a la vez configura nuestro cuerpo físico que interactuará cada día con la realidad.

¿Crees importante aprender a ser feliz? ¿Crees que es importante abocar nuestro entendimiento de nuestra propia mente a nuestras emociones y la interacción de estás? ¿Crees importante abordar campos de la ciencia que nos permitan entender mejor nuestros procesos internos y saber cómo integrar está información a favor de nuestra evolución cómo humanidad? Dejo que ustedes hagan sus propias preguntas, que sigan investigando, que hagan un mundo mejor a partir de su propia transformación y que juntos construyamos una educación que nos permita vivir en un mundo cada día mejor.

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