Pedro García Muñoz es Diplomado en Magisterio Musical, Licenciado en Historia y Ciencias de la Música, Máster en Musicoterapia y Director de Actividades Juveniles. Desde hace siete años es Profesor de Música del C.C. “Ntra. Sra. de las Mercedes” de Tarancón (Cuenca). Es formador de maestros, profesores y directores de centros educativos a través del Centro Regional de Formación del Profesorado de Castilla-La Mancha y colabora como ponente con varias universidades españolas. Tiene varios artículos publicados y ha recibido varios premios a lo largo de su amplia carrera. Viene de participar en varios congresos, destacando el I Congreso de Educación de Castilla-La Mancha (Exducere).

En la actualidad, son muchas las nuevas metodologías que están apareciendo, desde el aprendizaje cooperativo hasta el PBL (Problem Basic Learning) pasando por la gamificación o la Flipped Classroom. Todas y cada una de ellas tienen una función específica, pero todas coinciden en lo mismo: debemos cambiar nuestra manera de trabajar para conseguir despertar la curiosidad del alumnado y así lograr una mayor atención en busca de un aprendizaje real. En definitiva, motivar a los alumnos.

     En esta experiencia queremos partir del ABP (Aprendizaje Basado en Proyectos). Tras seis años desarrollando varios proyectos dentro del aula de música del C.C. “Ntra. Sra. de las Mercedes” de Tarancón (Cuenca), hemos llegado a la conclusión de que no puede existir motivación ni aprendizaje si el nivel socio-emocional de cada alumno en particular y de cada grupo en general no es estable. Nos referimos a estabilidad en cuanto a que cada alumno se sienta bien consigo mismo y con los demás.

     Dentro de la estructura del ABP hemos comprobado que todas las complicaciones se producen no tanto en el proceso enseñanza-aprendizaje de contenidos sino en la gestión de conflictos individuales y colectivos: conflictos de ámbito socio-emocional. Si reconsideramos la estructura del ABP, sabemos que las principales fases son: punto de partida o tema principal (con sus correspondientes preguntas sobre ¿qué sabemos? y ¿qué queremos saber?), formación de equipos, definición del reto final, organización y planificación, búsqueda de información, análisis y síntesis de los resultados, creación del producto final, presentación, evaluación y coevaluación. Tras poner en práctica esta estructura durante más de cinco años, llegamos a la conclusión de que deben existir muchos más momentos a lo largo del ABP para centrarnos en cada alumno y en sus conexiones con el grupo. Se trata de poner el foco en ellos. ¿Existe alguna manera de conseguirlo? Sí. Parando y centrándote única y exclusivamente en ello.

     Existen diferentes dinámicas y técnicas que sirven para diferentes momentos personales y grupales. Se trata de dinámicas de grupo que provienen del mundo de la animación socio-cultural y técnicas cooperativas llegadas de la mano de Johnson & Johnson (1990), Puyolas (2015) y Zariquey (2016).

     Las dinámicas de grupo son un conjunto de actividades y juegos que facilitan al alumno, a nivel individual, y al grupo-clase, a nivel colectivo, una competencia socio-emocional positiva. Si ampliamos con la definición de Pujolás (Graó, 2015) son “el conjunto de operaciones y elementos que actúan como fuerzas que provocan un determinado efecto en los alumnos, en función de las necesidades de un momento dado en un grupo determinado: que los alumnos se conozcan mejor, que interactúen de forma positiva, que estén motivados para trabajar en equipo, que tomen decisiones consensuadas…”. Al utilizarlas, el aula cambia por completo. Los alumnos necesitan conocerse, abrazarse, tocarse, hablarse… Somos sociales por naturaleza y nuestros alumnos también.

     En nuestro caso, siempre usamos el efecto tirachinas. Se trata de pensar que las dinámicas nos ralentizan en el tiempo al principio pero luego “disparan” la efectividad de trasmitir cualquier tipo de contenido. Nos permiten:

  1. Conocer a los alumnos.
  2. Preocuparnos por su estado socio-emocional y que ellos reflexionen sobre ello.
  3. Mejorar el ambiente del grupo.
  4. Cohesionar al grupo.
  5. Motivar al grupo.

Unas cuantas dinámicas que siempre utilizamos en nuestros proyectos son:

  • Reloj de las citas. Tomando como base un reloj en blanco dibujado en un folio, los alumnos buscarán 12 citas diferentes con 12 compañeros diferentes. Escribirán el nombre de cada alumno en la hora correspondiente y qué les gustaría hacer con él (debe haber un premio para el ganador).
  • Los cinco sentidos. Primero, cada alumno pensará y escribirá en un folio ¿Qué le gusta oler? ¿Qué le gusta saborear? ¿Qué le gusta tocar? ¿Qué le gusta ver? y ¿Qué le gusta escuchar? Después, buscarán a 5 personas diferentes con las que coincidan en uno de los cinco sentidos (debe de haber un premio para el ganador).
  • Paseando me saludo. La dinámica se centra en andar por todo el espacio en distintas direcciones. El profesor irá dando una serie de ítems de cómo se deben de ir saludando progresivamente: primero se dan la mano, después chocan la mano, después se saludan juntando los hombros, se dan un abrazo… (dependiendo de cómo vaya reaccionando, se irá subiendo el grado de cercanía).
  • La silla de la autoestima. Colocando dos o tres sillas en el centro del aula (variará en función del número de alumnos), saldrán en principio dos o tres voluntarios que se vendarán los ojos. En este momento, el grupo (aleatoriamente) debe de salir para decirle cosas positivas que ven en él/ella. Cuando terminen, otros dos/tres voluntarios retirarán la venda de su compañero y les recibirán con un abrazo. Terminará cuando todos o casi todos hayan pasado por el medio.
  • Abrazos concéntricos. El grupo debe de situarse en formación de dos círculos concéntricos de tal manera que cada alumno tenga su pareja y estén uno enfrente del otro (cada uno en uno de los dos círculos). Una vez frente a frente, se mirarán a los ojos y tendrán que poner la mano atrás y sacar (cuando diga el profesor) un número del 1 al 4. Si sacan un 1 es porque no quieren mirar a su pareja -volvería la cara hacia otro lado-, si saca un 2, es porque quiere simplemente mirar a su pareja a los ojos, con un 3 quiere tocar un poco los hombros del compañero y con un 4 significaría que le gustaría abrazar a su pareja. Los dos miembros de la pareja sacarán a la vez con los dedos uno de esos cuatro números y siempre se respetará el número menor. Esto quiere decir que si uno saca un 2 y el otro un 4, simplemente se mirarán a los ojos. Cuando ya lo haya hecho con mi pareja ahora el círculo de fuera rotará en el sentido contrario a las agujas del reloj de tal manera que las parejas irán rotando hasta que el profesor considere…

    Además de las dinámicas de grupo, debemos utilizar técnicas procedentes del aprendizaje cooperativo para que los alumnos entiendan la importancia del trabajo en equipo y todo lo que nos puede aportar. Las técnicas más utilizadas en nuestros proyectos son:

  1. Sillas Cooperativas. Colocaremos un círculo de sillas teniendo en cuenta que debe de haber el mismo número de sillas que de alumnos. Los alumnos irán girando alrededor del mismo bailando mientras suena la música. Cuando ésta pare, el grupo tratará de sentarse o subirse a las sillas para no tocar el suelo. Si nadie toca el suelo, el profesor quitará una silla pero no eliminará a nadie. El objetivo es que nadie toque el suelo. El grupo debe de conseguir hacerlo con el menor número de sillas posible.
  2. La nave espacial. Haciendo un círculo con el grupo, trataremos de cantar la canción de “En un salón francés, se baila el minué”. Cada vez que termine la canción, el grupo dará un salto hacia el centro de tal manera que el círculo poco a poco se irá cerrando. Al final, todos deberán de sentarse en las rodillas del que tienen detrás. Así comienza a despegar el “cohete” porque su misión ahora será tratar de saludar con una mano, con la otra… al marciano (profesor) que gira alrededor de ellos. Si lo consiguen intentarán avanzar lentamente. Hay que tener precaución porque no deben de caerse puesto que se pueden hacer daño.

Dinámicas de grupo y técnicas cooperativas que sirven principalmente para que tú te preocupes de cada uno de tus alumnos y su relación con el grupo. El efecto tirachinas provocará el mismo efecto del aula hacia ti: ellos se preocuparán por lo que tú les quieras decir y transmitir.

Pedro García Muñoz. Visita su página web “Nunca dejes de soñar”

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