La entrada del colegio es un espacio de bienvenida donde acoger a los alumnos en un entorno amable y cuidado.

 

La entrada y el recibidor de la escuela es  la gran asignatura pendiente en el diseño de espacios educativos en todo el mundo.

Raquel Martín de Almagro Gómez (Puertollano, 1970) estudió Publicidad y Marketing y es coordinadora de Comunicación y Marketing de la Asociación Educar para Ser. Ha trabajado como profesora de Creatividad y Expresión Artística en el Colegio Mª Montessori, en San Cristóbal, Venezuela, país en el que vivió 17 años. También fue  profesora de Publicidad y Marketing  en varios institutos universitarios de diseño, realizó proyectos de museografía en el Museo de Artes Visuales y del Espacio (MAVET) y  para la Biblioteca de Autores de Temas Tachirenses (BATT). Escribe poesía y ha publicado dos libros “Los espejos por dentro” y “Tierra de ámbar”. 


En la educación, como en todos los ámbitos de nuestras vidas, tendemos a perpetuar un mismo patrón. Durante años, incluso décadas, desarrollamos un sistema de organización, aprendizaje y modo de vida que nos sumerge en una modorra infinita, porque siempre es lo mismo, y cuando alguien un poco más despierto o con ideas distintas nos dice: ¡Vamos a cambiar!, salimos con la consabida muletilla, “Es que siempre lo hemos hecho así”, sin tomar en cuenta que la realidad que tenemos es monótona y no evoluciona hacia  una mejora. La seguridad, o la falsa seguridad, ha minado nuestro sentido de aventura, nuestro lado más creativo y emocionante, los componentes claves en los que se basa el aprendizaje.

Los tiempos inciertos que vivimos de postconfinamiento y aún con restricciones en todas las ciudades, nos empujan a inventar soluciones concretas. Los colegios e institutos de educación conviven con medidas de protección y protocolos, pero la realidad que tenemos es también la excusa perfecta para ese cambio que anhelamos, empezando por el tan necesario rediseño de los espacios en los colegios.

El espacio educativo es un ecosistema dice Siro López en su libro “Esencia. Diseño de Espacios educativos. Creatividad y Aprendizaje” (Ediciones Khaf 2018), y como ecosistema que somos, muchas veces deberíamos escuchar a aquellos que tienen ideas.Y no solamente escucharlos, sino algo más revolucionario, probar esas ideas y, si funcionan, imitarlas. Para empezar podría hablar de las entradas de los colegios.

En mi caso, el camino al colegio era ya toda una aventura. Iba al colegio sola desde que tengo recuerdo. Era un paseo que me centraba y hacía surgir en mí la energía para afrontar el reto de aprender todos los días, al pasar por la puerta ya estaba lista, ya me sentía de nuevo en casa, porque el colegio era la casa donde convivía con otras personas durante muchas horas todos los días. La entrada de un colegio, el espacio que nos acoge y lo primero que vemos al pasar por la puerta, debería hacernos sentir  que es un lugar especial. Un sitio familiar, amable y lleno de energía, un lugar que invite a aprender, al diálogo, y al encuentro.

La soledad, la distancia, la separación del otro, ha hecho mella en todos nosotros, los niños juegan solos o sin contacto físico, y estamos permanentemente encima de ellos para evitar que se relacionen como hacían antes.

Dice Siro López que  la entrada de un colegio es un lugar contrario a la soledad, a la separación, y a la indiferencia. En estos tiempos donde todas las precauciones son pocas y hemos pasado de tener un contacto cercano a saludarnos chocando los codos, podríamos repensar el diseño de la entrada del colegio para hacerlo más humano y amable a los que de verdad han dado lecciones de paciencia y respeto en la pandemia: las niñas y niños.

Podemos preguntarnos sin juicios de valor y sin culpabilizar a nadie sino con argumentos y libertad para cuestionarlo todo, ¿qué emociones se despiertan al llegar a la escuela?, ¿y a la hora de la salida?, ¿cómo se da la bienvenida cada día?, ¿hasta dónde pueden entrar las familias? Estas y otras muchas preguntas nos darán un primer atisbo de lo que deseamos cambiar y cómo podemos hacerlo. A veces todo es tan simple como preguntarnos ¿por qué? ¿Por qué hay una planta de plástico en el recibidor de la escuela y no una planta de verdad, de esas que hay que regar?

Estuve trabajando en un colegio donde la bienvenida constituía un aspecto importante y necesario a diario para comenzar el día. Al  igual que a nosotros como adultos nos gusta un buen café  recién hecho por la mañana, para los niños la bienvenida, el recibimiento, el espacio que los acoge al comenzar el día es un buen desayuno que los despierta y los llena de motivación.

 

 

En el libro “Esencia”, Siro López nos invita a recorrer los espacios de un centro educativo con una visión innovadora, para que toda la comunidad  se sienta motivada y con ganas de dar lo mejor de sí mismos. Es un libro inspirador que ayuda a diseñar espacios con alma desde las necesidades de los niños, niñas y docentes, involucrando a las familias, tutores y amigos del colegio. Porque la escuela es un núcleo importante y vital de nuestra sociedad, una semilla que germina y da sus frutos.

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